Podré dejar este balcón


Viernes, 1 Diciembre, 2006 a las 3:35

Sabiendo
que no hay horas que le sobren
a este rincón en el olvido.

Que las he vivido todas,
y que puedo despedirme
de esta celda
a la que no perdono tanto frío,
tanta ausencia
y tantos días encogido,
con la satisfacción
de haber llorado
y también reído.

Y perdonado
cada golpe,
cada gesto equivocado
de este pecho ausente
y desvestido.

Que he vivido
y he amado
y he sufrido.

Que puedo abandonar este balcón,
con sólo un gesto descuidado
que me abrace al universo en un crujido

Y agradecer,
con la mirada fija hacia el vacío
haberlo visto todo.
Haberlo amado
y destrozado.

Y haberlo hecho contigo.

Whitney Houston


Lunes, 9 Octubre, 2006 a las 2:42

Algunos de vosotros me han preguntado qué tal me va. Qué es de mí. A muchos otros, hace demasiado que no os llamo. Y la verdad, sólo se me ocurre un miserable ejemplo que lo condense todo en pleno.

Hace unos días, quizá la semana pasada, bajé a tomar café a la cafetería de abajo. Un café que fueron dos y cinco teóricos minutos de una tarde que acabaron conmigo echando la reja al local por dentro mientras hablaba con César, el dueño y camarero, unas horas más tarde.

La conversación, en esencia, fue trivial. Pero César es uno de esos tipos que de vez en cuando sale con la reflexión filosófica del mes y conviene estar cerca para escucharla y, justo al despedirnos, me dijo:

- Sabes, Javi, cabes dentro de una canción de Whitney Houston.

Y yo me reí, ingenuo, mientras salía del bar.

Hoy han puesto una canción suya en la radio y he comprendido exactamente a qué se refería. La canción la conocemos todos.

… But I guess that’s just the way the story goes
You always smile but in your eyes your sorrow shows

No I can’t forget tomorrow
When I think of all my sorrow
When I had you there but then I let you go
And now it’s only fair that I should let you know
what you should know…

Withney Houston - Without You (extracto)

Y es que por tiempo que pase y máscaras que vistan mi frente supongo que el que sabe ver distingue, cómo no, que por más esfuerzo y tiempo que dedique a este sinsentido de la realidad, aún son tuyas mis pupilas.

Quizá…


Sábado, 19 Agosto, 2006 a las 5:59

Cafe

Quizá fue que se me acabó mi repertorio de canciones tristes, que escurrí hasta la última de las gotas que quedaban dentro de este incómodo corazón y me agoté de tanto velo entre puñales y tanta puñalada para verlo.

Quizá fue que he aprendido a recordar como en aquellos libros de cuando éramos pequeños, y mi mente viaja ahora por paisajes algo más alegres que las lanzas, la batalla y el infierno.

Quizá dejé enterrado el lacrimal en Masai Mara con algunos versos. Lo dejé perdido en un amanecer. O se lo llevo el viento.

Y es que el truco, la carambola final, no era desterrarte de este corazón, ni convertirte en lluvia, pasado, o fotograma ajado en un cristal que no pudiera ver cuando me hicieras falta aquí a lo lejos.

Era tan fácil elegir que me perdí entre abismos y cuadernos, y me olvidé de ti. De los por qués y los misterios. Y se quedó marcada en la memoria cada imagen de tu llanto a fuego, cada fracción de tu dolor, cada partícula del mío a juego.

Así olvidé que fuiste todo aquello que yo fui. Y de esta taza de café. Y de tu letra en libros y cuadernos. Y de aquella vez que comprendí que nada, nunca, sería capaz de hacerme sonreir del mismo modo que cuando tu cuerpo se quebraba de la risa sobre mí mientras te hablaba del capítulo quinientostrentayseis de aquel serial, y de aquella Maria Paula de Romanones y Castroviejo a la que, ché, tantas veses vimos con Victor Manuel de los Faisanes bajo la ventana, pará, comiéndoselo a besos.

And all these memories fade away
I can feel that I will lose these images
I tried so hard to keep
But I never will forget you made
it such an easy thing
To feel at home

Wolfsheim - For You (extracto)


Wolfsheim - For you

Querer el absurdo


Miércoles, 2 Agosto, 2006 a las 17:43

M en mi ventana

Quiero decir que nada es como entonces
y que he dejado de querer
vivir la vida a trompicones
entre tus labios y el después.

Que no me quedan cicatrices en las manos
de arañar tu nombre en la pared.
Que mi alimento ya no brota de tus labios,
y que olvidé lo que es la sed
o disolverme tras tus pasos.

Que he dejado de creer
en que aprendemos cada vez que erramos,
y que por qué no puede ser
que acabaremos por dejar de equivocarnos
por pura y simple tozudez.

Y así pensar que aun queda espacio
entre la espada y la pared
de esta sequía de tus brazos.
Que no navego a la merced
del viento helado de tus ojos.

Y pueda dejar de preguntarme
qué será de ayer.
Dónde dejé olvidados los veranos.
Si los dejé
prendidos del murmullo de tus manos
para no poderlos recoger.

Si volveremos a encontrarnos.

Si no has dejado de creer.

Mochilas


Lunes, 26 Junio, 2006 a las 0:05

Hay un hueco enorme en mi macuto a medio hacer. Creo que lo he localizado en un momento en el que se escurría con sigilo entre ropa y pilas de repuesto, rozándolo por un instante con la punta de los dedos. Y he pensado un par de veces, “hay algo importante que me dejo, algo que obligatoriamente he de llevar”. Y he buceado entre más de un millón de cremalleras, frascos, baterías y camisetas de repuesto.

He encontrado el malarone en un lugar en el que no debía estar. Pastillas de potabilización de agua caducadas. Un pañuelo que se ha abierto un sitio inexplicable entre las cosas que me llevo. Una piedra de otro viaje en otros tiempos. Y un poco de arena, unos piñones, restos de otros sitios que he llevado puestos.

Y después de vaciar y revisar cada compartimento, y de volverlo a rellenar, ahí seguía goteando el agujero negro. Un silencio revolviéndose entre el nylon y el frontal, haciendo crujir correas y bolsillos sin moverlos.

He probado entonces a buscar a ojos cerrados y con la nariz. He acariciado cada punto con arrugas y recuerdos y todo seguía allí. Y todo, sin embargo, seguía oliendo a hueco.

Y entonces he abierto ese bolsillo en el que llevo sueños e ilusiones, una colección de abrazos y de besos que me he dejado a medio dar, donde se quedan impregnados cada viaje y cada instante, cada paso sobre arena que una vez hube de dar y ahí me lo he encontrado clavándome los ojos en la frente.

Ese hueco en la mochila, ese punto inaccesible que no soy capaz de rellenar es la certeza de saber, que demasiadas veces a lo largo de este prometido mes, mis ojos le pondrán subtítulos al pie al tiempo que suceda entre parpadeo y parpadeo, y que le gritará al vacío y a la inevitable soledad un desgarrado “ojalá estuvieras viendo esto“.

- You’ve ruined it for me, you know.
- Ruined what?
- Being alone.

Denys Finch Hatton a Karen Blixen en Memorias de África

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