Un nuevo comienzo


Sábado, 11 Agosto, 2007 a las 3:19

Bueno, pues hay otro lugar donde ahora dejo fotografías e historias. He dejado un mensaje unos días aquí para aquellos que me teníais sindicado, que pudierais actualizaros al nuevo…

que por otro lado es más personal, y por tanto, no quiero que todo el mundo acceda (aunque suene un poco brutal). Si crees que deberías tener el nuevo enlace, deja un comentario aquí o mándame (mejor) un mail, y ya veremos…

Saludos a todos,
Sansara.

Una serie de fruslerías…


Domingo, 20 Agosto, 2006 a las 6:56

… O cosas que hacer un sábado por la noche cuando no tiene sueño.

Amanece por la ventana después de horas de lucha con la máquina infernal. No la mía, que le tengo mucho cariño, si no la de allá por los estados unidos, que es donde se aloja la web. Y entre otras cosas he creado (optimizado, realmente) una poderosa biblioteca , en la que podréis ir viendo lo que voy leyendo y la opinión que le doy y, por supuesto y favor, anotar alguna recomendación. La biblioteca está accesible en http://www.lume.org/weblog/library/, y accesible desde el menú superior del blog (en el que también podéis ver las fotos).

El plugin en cuestión se llama Now-Reading y veréis algunas cosas que no están en castellano. Ahora mismo creo que puedo decir que estoy haciendo de traductor oficial al castellano para la última versión del plugin y Mr. Robb Miller (su autor) y servidor andamos todavía puliendo la traducción que, espero, llegará en breve.

Al respecto de las lecturas, qué decir, hay un montón de cosas que faltan por añadir y lo único que hay es la última docena de libros que he leído que, dicho sea de paso, tampoco llama la atención…

Salvo la última, una saga que lleva por nombre “Canción de fuego y hielo” en castellano y que si os gusta el género de la fantasía -medieval- debéis leer inmediatamente. Deja a Mr. Tolkien y a la pareja Weiss-Hickman (la Dragonlance, vaya) a la altura del mismísimo betún. Si no me creéis… ¡juzgad por vosotros mismos!

Lightning crashes…


Martes, 20 Junio, 2006 a las 13:11

Tengo un recuerdo de mi infancia que siempre me hace sonreír.

En casa teníamos un perro, uno de esos spaniels de caza que de tanto no ejercer se vuelven bastante falderos. Una de esas fieras absolutamente domesticadas por el paso de los años y de los tiempos, y que sin embargo acabó desarrollando un instinto de protección para con mi persona que siempre me ha dejado un buen sabor de boca.

Dormía debajo de mi cuna los primeros años, y creo que ninguno de los dos tenía demasiado claro si el perro me protegía a mí, o era yo quien protegía al perro. Pero el caso es que le daban miedo los túneles y los puentes (cuando pasábamos debajo agachaba siempre la cabeza), y tenía pavor a las tormentas. Sabíamos que iba a llover por cómo el perro iba caminando por la casa o la calle, como temiendo que se le fuera a desplomar el cielo y aplastarle o partirle por la mitad.

Yo sin embargo he crecido al revés. Por más que me encuentre mal, las tormentas me levantan el ánimo. Hay algo en esa furia natural e incontrolable que me acaba electrizando, que me activa. Mi perro oía un trueno y no perdía el tiempo en refugiarse debajo de mi cama, y yo acabo saliendo a la calle a mojarme en cuanto arrecia.

Anoche, a las dos de la madrugada, me encontré con ésta:

Y me acordé, mientras estaba en la terraza fotografiando la tormenta, de aquel borrón blanco y marrón lanzándose en plancha debajo de la cuna como una exhalación, no sea que se le fuera a tragar la tierra.

Time is drawing near…


Lunes, 19 Junio, 2006 a las 1:53

En el momento en que comienzo esta entrada, el contador aquí a la derecha dice lo siguiente: Quedan 10 días, 13 horas y 25 minutos para que me largue a Uganda, Kenya, Tanzania y Zanzíbar durante otros 25.

La última vez que me decidí a embarcarme en otro viaje en solitario, salió así de mal, así que espero que esta vez la cosa cambie. Por lo pronto, viajo lesionado. Me he vuelto a luxar el hombro izquierdo (subiendo una escalera, si hay algo más absurdo que me lo diga alguien) y ahora tengo la correspondiente inflamación y tendinitis, y además creo que me llevo una rodilla en mal estado (a falta de un informe médico, menisco o ligamento cruzado rotos). Pero creo que las ganas que tengo de perderme por África lo compensan con creces.

Os digo todo esto porque a pesar de mis enormes intenciones de escribir aquí casi a diario empiezo a tener poco tiempo (hay muchas cosas que hacer antes de irme, la mayoría relacionadas con quedar con muchos de vosotros para despedirme) y a tener que hacer malabares con las horas para poder arrancar un par de líneas a otra de esas libretas en el tren.

Me llevo conmigo al viaje un buen puñado de problemas que resolver, unas muy necesitadas vacaciones (hace demasiado que no tengo un puñetero día libre en el trabajo), y equipo fotográfico como para volver como miembro de la National, así que espero, a la vuelta, poder deleitaros a todos con un buen festival de fotografías y experiencias que contar.

Sí, es difícil viajar solo. Pero bueno, cómo decirlo. Allá vamos… Cuidaos mucho mientras tanto.

Ah, como nota al pie… espero, desde luego, que África no se haya convertido en… esto:

Africa ya no es lo que era

Mudando la piel. A tiras.


Domingo, 12 Marzo, 2006 a las 17:13

Siete días de mudanza. Un total de 54 cajas de cartón acumuladas en un salón que me han pintado de color demasiado naranja. Muchas horas sin dormir, y mucho polvo en todas las habitaciones.
Siete días de mudanza y tres cajas que casi ni consigo abrir, con todas sus cosas.

En el contenedor de basura que hay al fondo de la calle se han perdido demasiados de mis recuerdos. Basura emocional que un día pensé que era importante para mí y ahora no quiero ni verle la cara. Un total de 18 cajas han ido directa y literalmente a la mierda.

Ahora miro a mi alrededor y casi nada me recuerda a nada. Quizá un par de CD’s, un puñado de agrietadas cartas. Unas copas de cristal. Tres cajas.

Por eso estoy algo más ausente por aquí, porque mudo lentamente la piel. Y me arranco la memoria a tiras. Un futuro en blanco para lo que habrá de renacer entre paredes demasiado naranjas. O en un dormitorio de color de calabaza.

Quizá te dejaré pasar. La puerta está casi abierta.

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28 Consultas. En 1.650 Segundos. Qué guay.