Acabé,
tan harto de buscarte en los espejos
que ahora paso de perfil
cuando veo mi reflejo en ellos.
No paré
hasta ver tu sombra sujetándome los pies.
Hasta hablarte, por hablar, del tiempo.
Y mientras grito un qué será de ti
todo lo que te quise decir
se lo traga insatisfecho este silencio.