Natura


Jueves, 2 Febrero, 2006 a las 0:26
Bosque

Se me han cansado ya los ojos
de añorar el vuelo por las altas cumbres
y querer volver a despegar;
he encontrado mi camino en este suelo
que me harté de no pisar,
y me quiebro ante ese olor que me desborda
de esta tierra húmeda regada tantas veces con mi llanto
y que siempre me recordará
que no todo fue lluvia,
que siempre hay agua bajo arena seca,
que poblé la tierra mucho antes de volar.

Hoy me debo a la frescura de la hierba,
a este viento que acaricia
el vientre seco de los bosques
y lo acerca hasta mi piel.

Hoy me entrego al susurrar del tiempo
que juega a enredarse en la maleza
y escondido tras la hiedra
me asegura que he de despertar,
prisionero al mismo tiempo
de este abrazo renacido
que creí imposible de abarcar,
y el olor a cedro tierno del olvido.

Quedará escondido aquel recuerdo
entre el musgo amigo de la piedra
de un paisaje que me quiere guarecer,
y me sonríe ahora que por fin aprendo
que llorar al ave fénix que fuí ayer
era el riego esperanzado del estío
de estos montes que durante tanto tiempo míos
esperaban medio secos y rendidos
verme, como hoy, volver.

Habré de encontrar


Domingo, 22 Enero, 2006 a las 16:36

Habré de encontrar
camino que me aleje de la sombra.
Lugares donde sepa
que el viento no vendrá a contarme
que acarició al pasar tu mano
y aún recuerda el roce de tu piel.

Un camino donde pueda
reflejarme en cada charco
para ver, por una vez,
que ya no queda en este cuerpo
tanta cicatriz de labios
que grabaste a fuego algún ayer.

Habrán de encontrar camino
que me aleje de ti
estos ojos gastados
que no hacen más que ver el nombre
que le puse a cada amanecer
y me dejaste en la retina tatuado.

Habré de encontrar ese camino
el día que consiga descubrir
que para caminar sin rumbo a ti
sólo tengo que mover los pies
y dejarme la maleta con el corazón…

en otro lado.

Una noche como ésta


Viernes, 28 Octubre, 2005 a las 21:28

Apareces con la bruma del olvido
devorando a chorros el murmullo de tu abrazo
y me sonríes como siempre calaveras
tras ahogarnos tanto aplauso de silencio.
Yo contemplo el cuadro que formamos
tu paisaje y mi recuerdo,
y hago formas en la niebla
que pintaste con tus ojos al matarnos.

Tú mientras me ves haces que olvidas
si yo pinto al viento un corazón a pincel seco;
y si vuelves algún día sobre mí
a posar tu palma herida,
¿será tarde para hablarnos uno al otro
podrido ya cada reloj de nuestro tiempo?.

Así pasea tanto ocaso en nuestra vida,
y se escribe tanta muerte en cada vena;
un latido, un palpitar, la noche eterna.
Hoy tu cielo llora, aquí hay tormenta
y la vida se nos marcha ennegrecida
con la lluvia y su riada de hojas secas.

Donde condené a los sueños


Lunes, 24 Octubre, 2005 a las 2:09

Allí, donde todo lo importante
recogió la llama del olvido,
empujo cada día la memoria de tus besos
sin fuerza ya ni para respirar.

Me consumo, me hago lento
espeso río de sonrisas y recuerdos
que empotrar tras un cristal
en este acuario de silencio.

Allí, donde condené a los sueños
en que siempre pude ver
aquel pincel de ti que sin saberlo
convertía en blanco negro y gris,
te encierro.

No era el mar profundo de tus ojos
(ese que en la guerra convertí
en espeso humo de hierro)
lo que me dejó despierto.

Este insomne testamento
fue lo que quedo de ti,
cuando dejando a un lado mis puñales
no te vi venir
y te clavaste hasta el inferno.

Un vacío roto incomprensible
que bordaste a machetazos en mi pecho.

Yo sólo quería verte sonreir,
y en français seulement la morte
bisous, baisés que plus d’une fois
avec toi, j’ai souhaitée

decidiste quién habría de morir.

Empujarte hacia el olvido
es lo que dicta tu silencio;
es la cripta de tu adiós,
un espacio en blanco en mi epitafio:

Alors, perdu, la mort.
L’amour après du tout.

y allí donde guardo cada instante
que quedó de ti,
condené a todos mis sueños

… y me condeno inevitable a mí
que vivo de recuerdos.

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