Si hoy fuera ayer…
Si hoy fuera ayer,
y un témpano de gloria congelada
para siempre en un abrazo
(de aquellos que pretenden, por presión,
fundir la piel)
no fuera el fotograma tatuado
de tu ausencia en un papel…
Si hoy fuera ayer
cuando se despidieron para siempre
de tus ojos estos labios,
y no tuviéramos la prisa
del amanecer,
el taxi, y los horarios
de estación de tren
para encontrarnos…
Quizá te diría que las seis
es el momento en que suceden los milagros.
O que soñé
que aún hay mil cuentos que leerte,
y que me dabas tiempo a conocer
cada minúsculo contorno inexplorado.
Pero es mañana
y tú te fuiste en aquel tren
de las oportunidades perdidas
y el “quédate” muriéndose en los labios.
Y yo elegí quedarme aquí
para no verte desaparecer
(perdiéndote entre el tráfico)
pensando que si hoy fuera ayer,
aún quedaría amanecer
en que atrapar tu piel contra mi piel,
y no un vacío y un papel
emborronado entre los brazos.

