Bourbon, y cocacola


Jueves, 14 Septiembre, 2006 a las 0:59

Cocacola

Salía de trabajar a las 11. Vivía con el agua al cuello y el poco desahogo que permite el sueldo de un camarero de bar, un monumento a la vez al cansancio y al buen humor cada día que pasaba. Tenía cara como de actriz de cine negro, un rostro afilado y una sonrisa fugaz, todo detrás de medio metro de igualísimas y oscuras pestañas delineadas con precisión en un arco sobre sus ojos pardos.

No era una mujer especialmente hermosa. Analizada en fragmentos desiguales uno podría decir que su nariz era demasiado puntiaguda, sus caderas demasiado anchas o sus piernas largas. Que tenía una estridente forma de vestir, y combinaba los colores más absurdos siempre sobre una falda negra. Y sin embargo, había algo en su forma de moverse, de caminar y de agitar las manos mientras tomaba la comanda que la hacía a todas luces la imagen de una mujer a la que uno desearía, hasta morir, sonriendo al lado de la cama al despertar por la mañana.

La conocí de casualidad, tras una tarde demasiado larga de oficina, de papeles revueltos y dossieres que nunca terminaban de cuadrar y una visita a domicilio para terminar de recoger detalles sobre unas declaraciones; un puñado de palabras sobre un papel para un juicio sin importancia de robo con intimidación en una panadería.

Aún sonrío al recordar aquel instante en que dejé caer mis esperanzas y cansancio sobre la silla de la mesa veintitres, abrir un portafolios de cartón del que sobresalía un fajo de abultadísimos papeles y, mientras miraba distraído hacia el cristal de la ventana (llovía, una cortina ligera de agua refrescando el aire apelmazado de verano), se acercó.

- Adoro ver las gotas de agua estrellándose contra el cristal, me dijo. Siempre pienso que en, realidad, son las ventanas que lloran. ¿Qué desea?.

Y cuando la miré, una sonrisa refulgía en aquellos labios finos sin pintar, mientras me taladraba hasta los tobillos con aquellos ojos húmedos casi al borde del llanto.

- Euhmmm… Un bourbon. Seco. Y un vaso de agua, gracias.

El bar estaba desierto por aquel entonces, y con todo el aspecto de estar a punto de cerrar. Sin embargo, quizá por la lluvia, quizá por azar, no pareció muy preocupada por tenerme allí sentado subrayando y maldiciendo en voz no demasiado baja mientras preparaba los papeles para el juicio de mañana. Un asunto feo con todos los ingredientes para resolverse con una condena macabra a un pobre chaval, cuyo único delito consistía en haber estado en el sitio equivocado en la hora equivocada. Y siempre fui de los que piensa que es mejor culpable en libertad.

Cuando vino, traía una bandeja enorme con una hamburguesa llena de todo lo que uno podría desear, y una cocacola.

- Aquí tiene. Una hamburguesa especial y una cocacola.
- Disculpe, pero yo he pedido un bourbon seco y un vaso de agua.
- Exactamente, hamburguesa y cocacola. Hágame caso, le sentará mejor comer que ahogar sus dudas entre alcohol y agua.

Y tal como se vino, dejó la bandeja y se largó contoneándose como una serpiente a punto de atacar hacia la cafetera.

- ¿Tomará café después?… Lo digo porque tengo que limpiarla.
- Hmmmfff. Sí.

No sé por qué al final acabé hincándole el diente a la hamburguesa, supongo que porque un hombre como yo no puede negarse a los encantos que pueda ofrecerle una mujer o, quizá, por no interrumpir más tiempo mi trabajo. En realidad, aquella monstruosidad con forma de hamburguesa estaba deliciosa, y me hizo recordar que el hambre a veces se nos esconde por detrás de insomnios y preocupaciones, y que no se marcha sola.

Apenas hube terminado se acercó con un café, un bourbon, un cenicero y un paquete de tabaco entre las manos.

- Ahora tómese el café con calma, y charlemos. Deje descansar esa cabeza suya y hable conmigo un rato, hace horas que me muero por un par de minutos de conversación, un cigarrillo, y una buena copa.

No me pude negar. Pronto estuvimos hablando de cine y televisión hasta que no hizo falta ya romper el hielo, y la noche se nos disparó contándonos la vida, toda aquella procesión de sueños que quedaron rotos en algún lugar y el universo de esperanzas e ilusiones que se pierden o ganan por el camino. Afuera, las ventanas lloraban bajo la mirada sombría de un millón de semáforos en ámbar y la vigilancia de un par de farolas.

Ella movía las manos sin cesar mientras me hablaba de lo erróneo de algunas decisiones, de la vida libre, de la facilidad para volar y encontrar raíces en alguna parte. Estaba de viaje, me dijo. Hasta encontrar a la persona adecuada. Había leído en algún libro romántico que para hacerlo había que viajar y así se le desenquistaban los minutos. Un día aquí y otro allá. Madrid, Paris, ninguna_parte. Y elegía al final de cada día una persona con que hablar, con la ilusión y la esperanza de encontrar respuesta a aquellas inquietudes que la mantenían vivaracha y constante.

Y yo tampoco se la dí. Lo supe en el momento en que salí de la cafetería, amanecido ya, sin el bourbon que me había querido tomar, y sin resolver el caso que me había vuelto loco entre carpetas y papeles.

Perdí el caso y encerraron al pobre chaval; y al llegar a casa, por la noche, no podía sino recordar el leve golpeteo de las gotas sobre los cristales, las miradas de actriz de hace 80 años reflejándose detrás de un vaso de cocacola y un café, los cigarros bailando en las manos de muñeca de porcelana a 45 revoluciones y los sueños rotos e ilusiones.

Varios días después pasé de nuevo por el bar. Buscándola, supongo, entre la gente y los enormes ventanales.

Se había ido, me dijeron. De viaje hacia ninguna parte. Pero me mandaba un beso y el deseo de que un día pudiera comprender el por qué de aquellos viajes.

Hoy, a tantos años y kilómetros de ningún sitio al que pudiera llamar hogar, entro en una cafetería que se pierde entre los montes verdes de un Montana que nunca había conocido y que siempre quise ver. He viajado tanto que ya ni recuerdo aquellas épocas en las que todo mi futuro era un chaval al que no debían encerrar, y un portafolios lleno de papeles. Una voz lejana me pregunta qué quiero beber, y yo respondo que hamburguesa y cocacola. Y mientras veo de nuevo cómo lloran los cristales, alguien deja un par de vasos sobre la mesa y me sonríe, como en una vieja película, mientras me dice:

- Aquí tienes tu bourbon y tu vaso de agua.

El corazón se me para al instante. Cuando la miro, hay arrugas donde antes hubo tersura, y años donde nunca llegarían ya ni heridas ni cicatrices. Y una sonrisa de cristal. Y unos ojos húmedos casi al borde del llanto.

- Gracías, sonrío.
- Y qué, ¿comprendiste?
- … No, respondo. Pero llevo media vida buscándote.

18 Comentarios »

  1. airelai dijo,

    Precioso…

    Comentario realizado el Septiembre 14, 2006 @ 4:42 am

  2. Perikles dijo,

    Para que veas que te miro: plas, plas, plas! por el texto. Plas!, plas! plas!, plas! por las fotos.

    Comentario realizado el Septiembre 14, 2006 @ 10:52 am

  3. yotaman dijo,

    pues como sabes que yo tambien te leo, discrepo! ;)
    en serio, este me parecio regulero, pero sobre todo, muy topico. La mujer imperfecta por partes pero maravillosa en su conjunto, la busqueda como respuesta vital, y la repetición, el encuentro, el ancla. Lo siento, pero no. Si la hubiera asesinado, o se hubiera vuelto un fracasado seria mas interesante, o medio-original.
    La hamburguesa completa con coca-cola si me gustó. Muy rica!
    pues eso.
    ah, y las fotos son cojonudas, eso si.

    Comentario realizado el Septiembre 14, 2006 @ 12:51 pm

  4. sansara dijo,

    airelai: Gracias!
    Perikles: Muuuchas gracias!
    yotaman: Sr. Yotaman! Un comentario negativo aquí, habrase visto! Ogh *indignación*. :D. ahora en serio… sí, la historia es típica y el desarrollo más o menos torpe (empecé con una idea bien distinta) y sin embargo, a mí es que esas cosas tan típicas me gusta escribirlas!! Se agradecen críticas así :)

    Comentario realizado el Septiembre 14, 2006 @ 2:06 pm

  5. Pily B. dijo,

    Ay, madre, pues a mí me ha encantado. Y es que me ocurre lo mismo, de vez en cuando me embelesan los topicazos.

    Enhorabuena, me encanta, me encanta, me encanta. ;-)

    Comentario realizado el Septiembre 14, 2006 @ 8:13 pm

  6. Krla dijo,

    Me pasó algo similar que con el post anterior; leía metida en el tema, imaginando el contexto, pintándole caras a la imaginación de ambos personajes, y tachán!!! volvió a pasar; ese golpe de sensación que ocasiona un final cuando acaba de manera viváz, potente, y sin tapujos y con cientos de fuerzas.
    Me encantó todo, y me impactó el final.
    Mi conclusión es que… todo el mundo tiene algo que enseñarnos, hasta en las situaciones más inverosímiles.

    Un besote en espiral

    Comentario realizado el Septiembre 14, 2006 @ 9:46 pm

  7. Para,creo que voy a vomitar dijo,

    Ay!, qué historia tan bonita! Ese romanticismo se clava…, Se clava pq quieres creer en él y que cosas así sucedan de verdad. Hay una cosa que escasea: la magia. Sin embargo, en los textos podemos revivirla…, incluso en nuestra vida.

    Me has puesto ñoño, fíjate!! :)

    Un abrazo.

    PD: ya te comentaré las canciones!!!

    Comentario realizado el Septiembre 14, 2006 @ 9:51 pm

  8. Lágrima del Guadiana dijo,

    “Afuera, las ventanas lloraban bajo la mirada sombría de un millón de semáforos en ámbar”

    Es precioso…se me ha erizado el vello y se me ha puesto la carne de gallina, qué escalofrío!!!

    Precioso…

    Comentario realizado el Septiembre 15, 2006 @ 12:14 pm

  9. Mª Antonia Moreno dijo,

    guaaaaaaaaaaaaaaaaauuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuu
    no, pero me he pasado media vida buscándote…

    un beso, ¿la envidia puede ser sana?????
    me encanta

    Comentario realizado el Septiembre 15, 2006 @ 2:52 pm

  10. sansara dijo,

    Pily : Gracias, again!
    Krla :Besote de vuelta y sí, buena conclusión, esa.
    Para, creo que… : Eso es lo que acaba pasando. Dejar de creer en eso me reuslta imposible, así que al menos se puede fantasear con el tema. Y sí, ya estás tardando!
    Lágrima : Gracias!!
    Mª Antonia : Qué efusividad. Y bueno, supongo que sí :). Gracias!

    Comentario realizado el Septiembre 16, 2006 @ 7:00 pm

  11. Georgina dijo,

    ai…..me doliò

    ;-)

    Comentario realizado el Septiembre 17, 2006 @ 11:34 pm

  12. Algernon dijo,

    Olé!

    Te ha quedado muy Hammett, pero más soft, lo cual se agradece :)

    Comentario realizado el Septiembre 18, 2006 @ 12:36 am

  13. El Frater dijo,

    No voy a decir nada.

    No voy a decir nada.

    Respirar hondo.

    No, Sans, no es culpa tuya. Del todo XD

    Comentario realizado el Septiembre 18, 2006 @ 1:40 pm

  14. Tigre dijo,

    Vaya, creo que me he emocionado.

    Me gusta. Me encanta.

    Quiero más.

    Te quedan bien los finales felices, deberías ponértelos más a menudo.

    Comentario realizado el Septiembre 18, 2006 @ 2:17 pm

  15. sansara dijo,

    Georgina : No debería ;)
    Algernon : Te lo diré cuando lo lea! Alguna recomendación particular?
    Frater : ¿¿¿¿¿??????
    Tigre : Lo intentaremos, síp

    Comentario realizado el Septiembre 19, 2006 @ 12:36 am

  16. EFESOR dijo,

    yo y los cuentos, no podemos vivir el uno sin el otro :D

    hace poco conocí a mi cuenta cuentos personal y no paramos de contarnos cosas sobre Olympia, la prostituta dibujada por Monet… qué bonita correspondecia…

    que bonito lo que nos cuentas… para mi se queda como cuento, de los que me gusta masticar.

    Comentario realizado el Septiembre 23, 2006 @ 11:12 pm

  17. Claudia dijo,

    meravilloso..solo eso puedo decir

    Comentario realizado el Febrero 1, 2007 @ 6:09 pm

  18. Claudia dijo,

    Quise decir MARAVILLOSO lo siento…estas horas en la oficina donde trabajo ya me han vuelto loca, pero he encontrado el sosiego y la melancolia que necesitaba en sus escritos

    Gracias!!!

    Comentario realizado el Febrero 1, 2007 @ 6:12 pm

¡Pero di algo, hombre!

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