Dialéctica en sueños


Miércoles, 14 Junio, 2006 a las 23:48

- Agarra la mano que tienta la suerte cuando toca tu piel.
- Pero mis dedos son filos, cuchillos y dientes.
- Sabes muy bien que la tormenta no espera, y las gotas que hayan caído no van a volver. Como no volvieron aquellas.
- Y mi piel está sucia de tanto arrastrarme por las aceras, lo sé. Y tengo una capa de estiércol de la que crece miseria desde mis muñecas, ¿y qué?… ¿y si no llega el agua más que para regar este desconsuelo?. ¿Y si en lugar de limpiarme me deja seco a medias?.
- Se habrá limpiado una parte de ti.
- Se habrán caído años de buena coraza.
- ¿Quieres acaso la protección que te ofrece ese yugo que te has colocado en las venas? Llénate entonces de barro, ceniza y arena. Petrifícate el pecho y cambia por nada el torrente que cuidas en tus arterias. Vuélvete cero a la izquierda de cada paisaje que te llegue a mirar, vete del mundo y deja de quejarte, por lo que más quieras.
- ¡No estoy seguro! Cómo elegir perdérmelo todo por siempre…
- No estás seguro porque tienes los ojos tan llenos de pena que no puedes ver quién hay o se fue, o de quién (o si hay) es la mano que se te acerca.
- ¿La mano…?
- … que tienta su suerte tocando tu piel. Aquella que sabe que muerdes y arañas y que envenenas.
- Ya. Y que aun así se acerca esquivando huracanes y puertas. Sí. Puede, tal vez…
- O tal vez no. Pero sabes de sobra que no gana nada quien no arriesga.

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