Feliz blogpleaños


Wednesday, 31 May, 2006 a las 1:11

Bueno… hoy día 31 hace exactamente un año que “todas esas cosas que no cupieron en una servilleta” está con vosotros. Podéis ver la primera entrada del blog haciendo click aquí.

En estos 365 días ha pasado mucha gente por aquí, dejando huella y sin dejarla. A fecha de hoy (aunque los comentarios han disminuido enormemente) me lee mucha más gente de la que hubiera esperado. Algunos de vosotros pasáis sin decir nada. Otros me mandáis algún mail. Con otros ahora hablo felizmente por el messenger. Me he enfadado con alguno. Quedaré, si los astros lo permiten, con algunos otros que me deben un reprometido café ;).

El caso es que cuando abrí por primera vez el panel de edición de una entrada en el blog, no terminaba de entender qué me llevaba a escribir en él o, mejor, qué me llevaría. Abrí el blog en paralelo al portal de poesía (ese que andaba en http://www.lume.org y feneció después) y pretendía escribir aquí lo que no acabase tomando forma de poema o texto (de ahí el nombre del blog).

Cuando uno arranca uno no sabe qué poner, qué escribir, qué decirle a la gente que se pase por su ventana hacia el mundo. Y así empecé, hablando de supermanes, misiones espaciales y libretas. También de fotografía, a veces (aún recibo varios impactos diarios en esta foto de búho real).

Pero pronto me alejé de todo aquello. No es que fuera voluntario. Que decidiera qué cosas eran más importantes o qué no, o que me apeteciera más hablar de otros temas. No. Al final uno escribe (y cuando digo uno me refiero a mí) sobre lo que le importa, y así al final he tirado poco a poco de las riendas hacia adentro. Para mí este sitio al final se ha convertido en una forma de terapia.

Sin embargo aún hay cosas que no consigo cuadrar. Me gusta hablaros. Hablarme. Tanto, que demasiadas veces publico textos (léase la entrada anterior) que en otros momentos no habría dudado de tirar a la basura. Cosas que jamás habría dejado pasar en lume como dignas de publicación. Os he hecho partícipes de mil razones, vivires y sinvivires de mi historia simplemente por dejaros leer. Por haceros saber que sigo aquí al pie del cañón, con la espalda un poco partida por el peso de los acontecimientos, pero aún hacia adelante.

Así que, un año después, me queda daros las gracias por estar ahí. Por leerme. Por esos mails. Por las conversaciones y los cafés que quedan eternamente pendientes. Por las palabras de apoyo y por los silencios. Sois mi terapia y esto, mi striptease particular y, un año después, me sigue gustando desnudarme un poco ante vosotros.

Me regalo a mí mismo un mes de publicación asidua aquí. Este mes de Junio, y hasta el 28 (veréis un contador a la derecha) que me voy Muy Lejos durante 25 días, prometo -y trataré de cumplir- no dejar pasar más de dos días sin que me veáis la cara. Ésta, la virtual. La otra, aunque no la véis, os espera por aquí agazapada.

Feliz blogpeaños, Javi. Feliz blogpleaños, Todos.

Nacer


Sunday, 28 May, 2006 a las 16:55

Dedicarle dos segundos
y un cristal
al vuelo de una madrugada.
Abrir los dedos a su paso
como flores
que apetece alimentar.

Recitar el número incompleto
de cada pétalo de sal y
despedir con nombre propio
cada lágrima.
Poner fin a cada colección de despedidas
en el cuerpo de la charla más tranquila
que he vivido con la almohada.

Ser tal vez un poco más que llanto al viento
o eco breve que se pierda
hacia el final,
abiertos por fin los ojos secos
al pincel de mi sonrisa
rebotando en el espejo…

Para deslizarme de esta forma
persiguiendo una alegría
que es al tiempo el sueño de las hojas
y a la vez un poco mía
con ganas de ver
vivir este esperado renacer.

Y, justo antes del anochecer,
rehacer la magia que devuelva
al llanto su sonrisa
como agua a este muerto de sed;
y caminar de nuevo por mi propio pie
para por fin, alguna vez,
Viajar.


You’ll be given love
You have to trust it
Maybe not from the sources
You have poured yours
Maybe not from the directions
You are staring at
Twist your head around
It’s all around you
All is full of love
All around you
All is full of love

Björk – All is full of love (extracto)

Al final, canciones


Thursday, 25 May, 2006 a las 11:20

Así que dices que no entiendes el por qué de mi silencio. De mi puerta repentinamente cerrada. De la alternativa binaria entre arrancarme la vida con las manos o dejar de hacerlo sobre el papel. Del blanco o negro. Del querer Querer o no querer.

No tendría que decirte que de tanta rendija abierta ya no queda más que polvo y viento en el desván. Que de tanto jugar a corazones no me queda nada que apostar, que a esta partida se le acaban las monedas. Que a este pecho ya no puedo declararle más palabras porque te lo he dicho todo ya.

Me he cansado de este tiempo de estatua de sal.

De recorrerte a base de miradas hacia atrás.

Y ya no quiero sueños e ilusiones de observarte con las manos, de esperar el cielo de tu voz.

Ya no quiero hablar de cómo era el mundo cuando aún era grande. No quiero esperar aquella vida que siempre fue mejor para acabar viviendo en esta proyección que se repite hasta la saciedad de lo que fue un “nosotros”. Que todo tiempo vivido fue mejor.

Y aunque sepa que siempre sonará mejor el viento que vivimos en aquellos árboles, aunque aquello sí que fuera sol, hoy prefiero este silencio y sumergirme en brisas que me calmen.

Arroparme en sinsentidos que no me hablen ya de amor.

Y vivir sin sangre.

No acordarme de dónde te dejé mi corazón.

E ignorarte. No olvidarte.


Vesti la giubba e la faccia infarina,
La gente paga e rider vuole qua.
E se arlecchin t’invola Colombina,
Ridi, Pagliaccio, e ognun applaudirà!

Tramuta in lazzi lo spasmo ed il pianto;
In una smorfia il singhiozzo e il dolore…
Ah! Ridi, Pagliaccio, sul tuo amore infranto!
Ridi del duol che t’avelena il cor!

Ruggiero Leoncavallo - Vesti la Giubba (Pagliacci), extracto

Danke Schoen


Sunday, 14 May, 2006 a las 18:09

Buscas la sangre porque no sabes vivir sin la tormenta. Eres tan adicto al viento en las copas de los árboles que no haces más que hablar de él. Y no te valen la caricia ocasional en las muñecas, los olores que una brisa huérfana puedan traer.

No sabes vivir sin la amenaza de la muerte. Sin sentir que a lo mejor ya respiraste por última vez. No disfrutas si no te encuentras con algo que de alguna forma te sorprenda y no te basta con que cambie tu expresión. Has de encontrarte con las cosas como un muro infranqueable que bloquee todo lo restante, sentir que tal vez no podrás para que obligue a todos tus sentidos al esfuerzo más inconmesurable.

Y así se te han pasado de largo todo ese millón de detalles que podrían suceder. Sonrisas que compartir al abrigo de la noche, rostros que de mirarlos te han llegado a enrojecer, mientras perdías tu atención en tantos ecos que revives de cuándo el mundo aún era grande. De cuándo no tenías que correr.

Quizá te hacía falta derrochar la juventud acumulando en la memoria cien millones de recuerdos imposibles, juntando en sobredosis tanta imagen de luces que quemaban la piel, y las más fuertes de las tormentas. Quizá necesitabas reaprenderte todo aquello una y otra vez para saber dejarlo atrás y disfrutar de nuevo de un amanecer entre cristales, de un paisaje con bolsa, de este mundo tan repleto de increíbles imperfecciones que también te pueden encumbrar, sin ser imposibles escalones.

Ahora te sientas escuchando el trino de un gorrión entre los árboles. Y no buscas el fénix que deba esconderse detrás para que tu mundo haga que lo mires de una vez. Tienes tantas ganas de hablar que te atropellan las palabras. Y descubres, otra vez, que éstas, esas pequeñas cosas, eran aquellas que nunca dejaste caber en el papel vacío y arrugado de tanta servilleta. Que no hace falta la puesta de sol perfecta para ser un memorable atardecer.

Y sonríes, de una vez, con unos ojos azules taladrándote una noche estúpida en la memoria en la boda de ayer. Recordando los relámpagos de la última tormenta. Hablando con las paredes de todo lo que una semana puede llegarte a traer. Que hace menos de ocho días te habrías perdido con los ojos fijos en la almohada. Y no tienes sitio más que para dar las gracias.


Danke Schoen, Darling, Danke Schoen.
Thank you for walks down Lover’s Lane.
I can see, hearts carved on a tree.
Letters inter-twined, for all time, yours and mine, that was fine.

Danke Schoen, Darling, Danke Schoen.
Thank you for seeing me again.
Though we go on our seperate ways,
Still the memory stays, for always, my heart says, Danke Schoen.

Danke Schoen, Auf Wiedersehn, Danke Schoen

Wayne Newton - Danke Schoen (extracto)

Sic transit gloria mundi


Sunday, 7 May, 2006 a las 18:00

Aprendí a vivir lejos de ti, como aprende uno a manejarse siendo manco, como vive uno cuando acaba dejando las maletas en una ciudad que le resulta totalmente extraña. Aprendí que caminar ya no es cuestión de conocer el nombre de las calles, que siempre buscaría alguna esquina que llevase un eco de tu nombre. Que intentaría recorrerte dibujando mapas con el corazón, que siempre habría algún punto de mi cuerpo en el que jamás alcanzaría ya a rascarme.

Aprendí a vivir huyendo del silencio, porque lejos de acallar esa locura interior, el murmullo general apaga algunas voces. Como aprende uno que ciertas heridas no terminan de cerrarse, o que siempre dolerán en días de tormenta.

Hoy, digamos que un año después, puedo decir que tengo más arrugas en la frente. Que me quedan todavía cinco dedos en la otra mano. Soy una reposición caduca de una peli de domingo. Otra vez los mismos gritos, otra vez los mismos nombres, otra vez los pies perdidos entre ésta y aquella otra ciudad en la que puse nombre a todos los gestos de tu frente.

Sigo buscándome el brazo al dormir.

Sigo pintando mapas con que descubrirte, imaginando formas de encontrarte. Sonriéndole de nuevo al mar que nunca he vuelto a ver al despertarme.

Y así me van saliendo sombras en las líneas de las manos, y callos en las plantas de los pies. Tú te mueves. Viajas. Subes o bajas. Recorriendo todas las distancias que traduce un no volver, pero sin terminar de marcharte.

Yo aprendí a vivir lejos de ti. Pero nunca aprenderé a olvidarte.

Esta sala de espera sin esperanza,
estas pilas de un timbre que se secó,
este helado de fresa de la venganza,
esta empresa de mudanzas
con los muebles del amor.
Esta campana muda en el campanario,
esta mitad partida por por la mitad,
estos besos de Judas, este calvario,
este look de presidiario,
esta cura de humildad.
Este cambio de acera de tus caderas,
estas ganas de nada, menos de tí,
este arrabal sin grillos en primavera,
ni espaldas con cremallera,
ni anillos de premusir.
Esta casita de muñecas de alcoba,
este racimo de pétalos de sal,
este huracán sin ojo que lo gobierne,
este jueves, este viernes,
y el miércoles que vendrá.

Joaquín Sabina – Nos sobran los motivos (extracto)

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