Kerouac (sin boddhisatvas)


Martes, 21 Febrero, 2006 a las 1:48

Y cuando en este mundo se me acaben las palabras para hablar del corazón, ¿distinguiré la realidad de ésta, la soledad que me espera?.

Me ha llenado el mundo de frases sin sentido, las paredes que me encierran ya no tienen ni la forma del perdón, ni del vacío que por no llenar te ciega. Un inmenso espacio gris para este ardor en la garganta que ya se cansó de gritar nombres entre lágrimas que hablaban de historias verdaderas, y de pan entre los dientes para el alma sedienta.

No me queda nada ya como equipaje más allá de este fluir denso de la sangre que golpea por las venas, desbocándome. A la deriva en este horror que ya no piensa más que en un pasado de cristal que se rompió hace ya frente a un umbral de primaveras.

Mi mundo cambia.

Y no son pies lo que me guían por la oscura carretera, ni oigo siquiera los latidos de mi propia voz, de tanto que tiembla.

Y keep on dancing, Fred. Y se te llevó a rastras la luna llena a algún lugar en que dejé perdidas con tus cosas todas mis maletas. Y mis pies tamborileando en otra acera, a los pies de un nuevo bar buscando redención en el olvido más anciano que estos ojos agrietados aún recuerdan.

Me apestan los recuerdos a alcohol, a sudor en sábanas resecas, y hoy casi pude oler la voz de la esperanza entre las grietas.

Me postraré rendido en estas calles que me han visto crecer, que todavía me recuerdan. Un paso de danza, quizá un poco de claqué al abrigo de la noche cuando un rizo de fuego quema. Esnifando hasta el más oscuro susurro de la soledad, luchando contra este frío que atenaza y cierra.

Tip tap toe. Y no hay lugar como el hogar. Y Kansas es aquel infierno al que hasta el más estúpido de estos milagros llega. Tip tap toe. Saltando sobre abismos de hojas secas sin mirar, cortados ya los hilos (arrastrados por el viento) de la marioneta.

Keep on dancing, Fred. Keep on dancing.

Buscando en tus zapatos ese molesto e incómodo grano de arena. Tip tap toe enredando cada uno de tus bailes un eco de hielo que termina de partirse mientras bailas dibujando lagrimones en la acera. Y no dejas de temblar.

Tu mundo cambia.

Convulsiones en la almohada. Frases hechas. Tipp-ex en el corazón. Para cáda lágrima tienes un ctrl-Z. Y ante el frío que te envuelve de padre de la primavera, tip tap toe. Un poco de claqué sobre tus venas.

El viento resopla. se deshoja el tiempo ante mi piel en forma anaranjada y desierta.

Abrigará la noche hoy. Y tip tap toe. Y el pecho tiembla. Y al abrigo de esta noche que se cierra, un sol se me amanece futurista al pie de una montaña.

The only people for me are the mad ones, the ones who are mad to live, mad to talk, mad to be saved, desirous of everything at the same time, the ones who never yawn or say a commonplace thing, but burn, burn, burn, like fabulous yellow roman candles exploding like spiders across the stars and in the middle you see the blue centerlight pop and everybody goes “Awww!”

Jack Kerouac - “On the Road”

the world in my eyes…


Lunes, 20 Febrero, 2006 a las 1:20

De nuevo con CiRC por Madrid. Siguiendo con la lista de infortunios vitales, esta vez le tocó el turno a la estación de Méndez Álvaro y alrededores. Pocas fotos, guardias de seguridad donde no debería haberlos, y muy mal día. Sin embargo, ante la frustración de la tarde, el no perder la esperanza a la vuelta ha dado sus frutos. Os dejo con un puñado de fotos entre Plaza de Castilla, el parque de Tierno Galván, un neón que jamás supondríais de un cartel de la cadena de restaurantes “Rodilla”, y experimentos con la cámara.

Plaza de Castilla
Abstractions
Clouds
Plaza de Castilla
Neon
Puesta de Sol en Tierno Galván
Clouds and Plaza de Castilla

Y poco más, espero que os gusten. Como siempre, podéis encontrar alguna más en mi galería de Flickr. Por cierto, no hay nada de retoque en las fotos (por cagaprisas, alguna estaría mejor reencuadrada y con un leve ajuste de niveles).

Pibe, ésta va por ti.


Martes, 14 Febrero, 2006 a las 1:22

Nunca podré dar suficientes gracias por todos los amigos que tengo. A todos ellos, los de cerca y lejos, a los que llevan ya polvo y arena en la maleta con la que viajamos por la vida, y a los que se suben ahora al autobús.

Pero siempre ha habido uno.

Un Amigo. Casi un Amante. Siempre un Hermano (calificativos que, porque sé que tú también me lees, no he usado en balde ni una sola vez). Una persona por la que corre mi misma sangre.

Hace tantos años que nos conocemos que ya casi ni recuerdo. Juntos lo hemos vivido todo. No sería quien soy si no hubiéramos dado al unísono ciertos pasos. Si no me hubiera empujado un poco más cuando me fallaban las fuerzas.

Ha sido el refugio cuando todo lo demás fallaba, el abrazo. El hogar al que recurrir cuando el mundo simplemente pesa demasiado.

Es un par de ojos que al mirarme me Hablan profundo, para los que no hay barreras, para los que no hay un límite que pueda poner que no sepa sortear con una sonrisa en los labios. Que no haya supuesto una mano con la que contar. Que me haya fallado nunca.

Hemos reído y llorado, discutido -una vez hasta gritado presos de rabia una noche al borde del mar-. Nos hemos abrazado como lo harían dos amantes que llevan toda la vida sin verse. Llegué a su vida como un puñetazo en la boca del estómago (quizá por eso nos saltamos la rivalidad y las peleas). Su corazón me ha dado varios. Y si le tuviera que reconocer algo, es su habilidad para el Silencio. Para ese sin palabras y tan absolutamente lleno de todo lo demás que el universo entero sobra.

Ha sido y es el libro sobre el que aprender cuando no comprendo. Y sé que soy lo mismo para él. Siempre seremos a la vez alumno y maestro.

Últimamente no hablamos mucho (quizá todo lo importante que nos tuvimos que decir ya lo hemos dicho). No es algo a lo que haya que poner remedio, tampoco. Sé que estará ahí en la sombra si me caigo, como soy yo el reflejo que se pierde en el rabillo de sus ojos cuando se mira en el espejo.

Así te escribo este mensaje. En tercera persona. Porque no me queda nada que decir que no tengamos claro. Pero hoy es tu vigésimo octavo cumpleaños (y vuelve a caer en San Valentín) y, Amigo, ésta, tenía que ir por ti.

No te dejes
abatir por las despedidas.
Son indispensables como preparación
para el
reencuentro.

Y es seguro que
los amigos se reencontrarán,
después de algunos momentos
o de todo un ciclo
vital.

Richard Bach - Ilusiones

Una camisa blanca.


Sábado, 11 Febrero, 2006 a las 14:25

Se ha dejado una camisa encima de la cama. Una camisa blanca.

Lleva pegada parte de su piel, que aún hueles enredándose en la tuya. Nunca te ofreció la más arcana de las artes, ni quiere darte un corazón al que esperar. Se te ha ofrecido entendiéndote y buscándote distante, y no pregunta por tu ayer. No te quiere como caballero que la salve.

Esta noche habló contigo en el lenguaje de la carne harta ya de tu discurso y tus aviones de papel. Te arrancó con sus caderas cada una de tus horas tristes, destrozó tus labios obligándote a entender que ya está bien de tanto ritual del autoengaño que te creíste merecer.

No se te ha llevado el alma en sus abrazos, no ha querido preguntarte cuándo os volveréis a ver. Solamente se ha dejado una camisa encima de la cama con los restos despiadados de tus manos arrancándola a tirones de su piel. Un eco dormido del olor a sangre de una noche enmudecida entre jadeos y el silencio de dos cuerpos enredados hasta el desvanecimiento de las fuerzas al amanecer.

Te ha dejado su recuerdo de la única manera en que podría hablarte. Una camisa encima de la cama con el rastro de un perfume dibujado a fuego en tu memoria por primera vez. Se ha quedado con tu risa y tu sudor, te ha bañado de gemidos, pateado hasta el infierno tus heridas, se te ha comido con violencia el corazón.

Ahora aprietas contra el pecho la camisa, sonriendo ante la imagen que te brinda ese festín de fruta prohibida. Te escuece el arañazo que marcó en tu espalda, pero no La Herida.

Y te alegras, por primera vez, de tan tremenda discusión de ojos que se encuentran presos de un incendio cuyos cuerpos no consiguen contener.

Y del único lenguaje que te lleva hacia el más real de los Olvidos.


De cada mirada, por dios,
ardía el recuerdo en mi interior,
pero ya he desechado
por siempre la fruta podrida.

En la prisión del deseo estoy.

Héroes del Silencio - Mar adentro

Bocetos desde un tren


Domingo, 5 Febrero, 2006 a las 13:04

Si alguien me preguntase alguna vez qué lugar de Madrid es el que me provoca más recuerdos, sería sin duda la estación de Chamartín. Así que hasta allí me desplacé con un buen amigo mío y, después de ser amablemente invitados a abandonar la misma, conseguimos introducirnos en un vagón de tren y realizar capturas durante un par de horas.

Éste que veréis a continuación es el resultado de ello. Primero, el vagón, claro.

El vagón de tren

Y una vez dentro…

Roto

Ha sido mi primera experiencia con las texturas…

Rejas Gancho

Y con un escenario tan cerrado. La luz estaba absolutamente imposible…

Candado

Y éstas en el exterior del vagón.

barometro

Y poco más. Mis favoritas, con claridad, son la reja y el barómetro. Hay alguna más en mi galería de flickr.

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