Aviso


Martes, 17 Enero, 2006 a las 2:29

Tienes todas las armas, todas las cartas. Eres dueña del tablero de juego y hasta de las normas. Tienes todo a tu favor para la muerte.

Me has abierto la camisa para ver este amasijo desmembrado de piel y costillas. Apuntas con la más precisa de tus armas justo al corazón. Aunque sabes que no está; esa posición en el pecho no es más que un mero valor simbólico. Cuando quieras ahogarme de verdad, tendrás que tirar aquello que se te perdió en el bolso.

Llegados a este punto sólo he de pedirte una cosa.

Dispara.

Justo al centro.

Sin atreverte a no mirar (no sea que falles).

Asegúrate clavándome un puñal en cada ojo y, cuando ya no pueda ver, arráncame una a una cada canción que pudimos compartir. Cada recuerdo que a los dos nos duela. Cada palabra que sirvió de truco alguna vez. Cada película que pueda devolverme la esperanza sólo un momento. Cada instante que tuve de tu piel. Quémalo todo hasta que no me oigas gritar y entonces, solamente entonces, márchate.

Porque si te dejas sin querer cualquier resquicio por el que pueda empezar a buscar una vez más, seré incapaz de controlar mis pasos hasta encontrarte.

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24 Consultas. En 0.370 Segundos. Qué guay.