Una noche como ésta
Apareces con la bruma del olvido
devorando a chorros el murmullo de tu abrazo
y me sonríes como siempre calaveras
tras ahogarnos tanto aplauso de silencio.
Yo contemplo el cuadro que formamos
tu paisaje y mi recuerdo,
y hago formas en la niebla
que pintaste con tus ojos al matarnos.
Tú mientras me ves haces que olvidas
si yo pinto al viento un corazón a pincel seco;
y si vuelves algún día sobre mí
a posar tu palma herida,
¿será tarde para hablarnos uno al otro
podrido ya cada reloj de nuestro tiempo?.
Así pasea tanto ocaso en nuestra vida,
y se escribe tanta muerte en cada vena;
un latido, un palpitar, la noche eterna.
Hoy tu cielo llora, aquí hay tormenta
y la vida se nos marcha ennegrecida
con la lluvia y su riada de hojas secas.

