Despedidas


Martes, 12 Julio, 2005 a las 23:15

Siempre creí que nunca era demasiado tarde para decir adiós. Que valía con un simple “hasta luego” y, como por arte de magia, ocultos hilos trenzarían el destino de otro encuentro.

La última vez que la ví aún permanece nítida en la memoria, grapada entre otros tantos recuerdos. Ella saludaba con la mano desde la estación, subiendo una escalera. Yo, dentro del autobús, le seguía los pasos. “Hasta luego”, pensé. Hasta luego.

Y mientras el autobús se perdía en un universo de noche y carretera, con su olor impregnando mi piel y latiéndome el corazón todavia a besos, sonreí sin darme cuenta de que los adioses, las eternas despedidas, nunca se esperan. Llegan un día de repente, mudas, y convierten todo en un manto de silencio.

“Hasta luego”, pensé.

Y a modo de respuesta, sólo quedan olvido y viento.

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