Londres, 7J, drama.


Jueves, 7 Julio, 2005 a las 23:19

Creo que hoy me toca a mí ser el malo.

Prefacio:

Partimos de una base (que hay que tener en cuenta a la hora de leer el resto de este artículo. Antes de chillar de rabia, recuerden la siguiente línea).

Condeno totalmente cualquier -cualquier- forma de violencia, incluída por supuesto, la de orígen terrorista. Al 100%. Al_cien_por_cien.. Este post es un canto contra la guerra.

Dicho lo cual, puedo pasar a polemizar al respecto.

Hoy, la ciudad de Londres se ha visto absolutamente colapsada debido a una acción terrorista que por el momento se ha cobrado 37 vidas y más de 700 personas han resultado heridas por la explosión de varios artefactos explosivos en el metro y sus aledaños. Aunque aún no se sabe nada a ciencia cierta, el parecido con el atentado del 11M de Madrid hace pensar que se trata de algún grupo islámico del tipo Al Qaeda (noticia: Link).

Aquí tenéis un grupo de Flickr donde se están posteando todas las fotos tomadas con móviles de los atentados: Link.

Hay algo que debo decir a todo esto. El mundo islámico no es muy diferente del nuestro; si en un lugar a alguien le hacen mucho daño lo que busca es dar una respuesta a modo de castigo por el daño recibido. Como todos sabemos, a eso se le llama vulgarmente venganza.

Y de eso va todo el tema. Tanto Madrid como Londres son las capitales de dos países que se han involucrado directamente en una guerra, inicialmente (no vamos a polemizar acerca de motivos ocultos ahora) para derrocar a un líder tirano y genocida e imponer la democracia con mano de fuego en un país que lleva como nombre Irak (a.k.a Iraq).

Una guerra a la que los ejércitos de los países más “desarrollados” han destinado todos los medios y tropas a su alcance. Una guerra que se ha cobrado hasta el momento, y según se puede leer en Internet:


La organización internacional Amnistía Internacional (AI) ha expresado una condena contundente contra los ataques que el 21 de abril se cobraron la vida de al menos 58 personas, muchas de ellas niños, en Basora, ciudad de Irak.

En boletín de prensa, AI indica que sólo el martes 20 de abril perdieron la vida 22 presos en ataques con mortero perpetrados contra la cárcel de Abu Ghraib, al oeste de Bagdad, y se contabiliza en más de 600, el número de víctimas --entre ellas numerosas mujeres y niños— en la ciudad de Faluya, que sigue bajo asedio.

Amnistía Internacional señala que teme que la población civil de Faluya pueda ser víctima de los combates una vez más, y que se desate una crisis humanitaria si no se toman las precauciones necesarias para proteger a todos sus habitantes.

Aquí tenéis el link de UNICEF donde se condena la masacre: Link

Echando cuentas (y estamos hablando solamente de víctimas civiles), el día 21 de Abril murieron más personas en Irak de las que, por el momento, han muerto en Londres. Irak es un país que vive situaciones como esta a diario. En Irak hay también familias que quedan rotas y desmembradas por culpa de una “bala perdida” o un misil dirigido a alguien. Recordando una de las frases con las que más de un millón de personas nos desgañitamos hace ya poco más de dos años: Link.

No son víctimas civiles, no son víctimas civiles, son daños colaterales tralará, son daños colaterales tralará, son daños co-la-teraaaleeess (piensen vds. en la canción “vamos a contar mentiras”, es la misma sintonía).

Simplemente, de algún modo, lo que en aquellos momentos condenamos hasta quedar exhaustos, hoy se nos ha olvidado. Cientos de personas han perdido la vida en una guerra que para ellos no tiene sentido. Y en la que nos metimos de cabeza (”nos” en el sentido más europeíto y americanito de la palabra) sin tener en cuenta las consecuencias.

Las consecuencias, señores, son que toda esa gente, que además de pobre está repleta de veneno en contra del mundo occidental (al final sus presuntos salvadores del tirano señor Hussein resulta que provocan más vícticmas, más pobreza y más malestar -eso sí, supuestamente democrático- que el dictador mismo) se arma de la mejor forma que puede. Y ellos también se cansan de andar luchando con palos y piedras (es literal, hay muchas fotos por ahí que lo demuestran) contra nuestros tanques, cazas bombarderos, bombas de mortero y racimo (ah, ¿qué son ilegales?) y demás incursiones en ciudades como Basora en las que se entra a matar sin importar a quién, cómo y por qué.

Y la única forma que tienen de responder al daño que se les está haciendo en sus propias casas, dado que no tienen la potencia económica de Europa, EEUU y cierto sector de los propios ciudadanos del país, dado que no tienen medios, dado que no tienen misiles intercontinentales y sólo un poco de ingenio y mucha, muchísima sed de sangre, ven en manos de los fanáticos (dándole un tinte religioso al tema, algo muy común en la sociedad -castigos divinos, guerras santas, etc, para justificar algo con lo que la mayoría de ellos quiere lavar sus conciencias porque no están de acuerdo) la herramienta, tipo “ira de Dios”, el camino para devolver (sí, devolver) el daño que se les ha hecho.

Y estos fanáticos religiosos no tienen medios para fletar un portaaviones (sí, señor Moratinos, Irak tiene mar) repleto de F-18, ni armar a sus soldados con equipos de ciencia ficción. Les llega para organizar (¿y nos sorprende?) un ataque corrdinado con explosivos casi marca ACME que, en un territorio como el Reino Unido o España, que no está acostumbrado ya -después de la II guerra mundial y la guerra civil española- a las andanzas y vicisitudes de una guerra en toda regla, sorprende.

Porque terrorismo es igual en las dos direcciones. “Nosotros” bombardeamos sus ciudades, y ellos las nuestras. Pero no entendemos esta forma de guerra en la que no hay un pelotón de soldados de infantería dándose tiros a lo lejos mientras lo vemos en prensa y televisión. Este, aunque de otro modelo, es otro tipo de guerra. Simplemente devuelven los golpes. Igual de mal, igual de injustamente que nosotros. ¿Que ellos son salvajes y horribles?. Sí. Pero nosotros también. Que a nadie se le olviden estas fotos, tan fieles al clásico de “matar a los hombres y violar a sus mujeres”:

Podéis encontrar todas (incluyendo las de las torturas a los presos) en este enlace: Link

¿Cómo, entonces, ellos mismos, sus hermanos, sus familias, sus amigos, no nos van a ODIAR con mayúsculas, con toda su alma?¿Cómo no nos van a recordar aquí, en nuestras casas, el horror de su guerra?¿No haríamos nosotros lo mismo?

Pobres aquellos que sufrieron el atentado de Madrid. Pobres los que sufrieron el atentado de Londres. Y pobres los que día tras día sufren y viven una guerra mucho más intensa en sus propias casas.

No a la guerra, señores. Si no hubiéramos mandado tropas, si no hubiéramos metido la nariz donde nunca nos llamaron o si lo hubiéramos hecho por una vía más diplomática y menos absurda (primero en Afganistán, luego en Irak, y seguramente dentro de nada en Irán también), estas cosas no nos pasarían.

No a la guerra. Ni a la guerra Santa, ni a la guerra preventiva, ni a la guerra fría, ni a la guerra, como estamos viviendo a nivel mundial, de guerrillas.

Porque a mí lo que me da que pensar, es realmente el alcance político-social de todo esto. Nueva York, Londres, Madrid. 3 capitales de países del mundo, tres grandes ciudades separadas miles de kilómetros entre sí, y a miles de kilómetros del lugar donde se lucha. Esto es una guerra mundial. No con misiles ni bombas atómicas. Una guerra de guerrillas donde ya no se dispara con fusiles y se va uno a la montaña a esconderse. Una guerra donde ya nada importa, capaz de golpear con mano dura no sobre el ejército, si no directamente sobre la población civil, la gran damnificada, sea europea, americana o musulmana.

Y espero de verdad que todos reflexionemos un poco más con una perspectiva global a este respecto. La violencia sólo genera violencia. Y pacificar un país a base de tanques y misiles, tiene esta clase de consecuencias. Horribles, trágicas, desastrosas, pero lamentablemente muy lógicas. Nosotros bombardeamos su país, y ellos el nuestro. La archiconocida y antiquísima ley del talión. Ojo por ojo, diente por diente.

Todos esos pobres (recordemos que son pobres de verdad, su renta per cápita ahora mismo asciende a 500 dólares al año, unos 30 euros al mes, después de haber sido de 3000 en los años 80 -según el FMI-. Fuente: Link y aquí el informe de UNICEF al respecto: Link), aún más empobrecidos debido a lo alto de la deuda externa que ya tienen (toda esa ayuda humanitaria, entre otras cosas, se les cobra) también dicen que no a la guerra, igual que nosotros. Y la condenan, igual que nosotros. Pero que no se nos olvide, sufren mucho más que nosotros dado que lo que hoy pasó en Londres, lo que pasó en Madrid, y lo que pasó en N.Y. ellos lo viven día a día.

Y aquí termino por hoy. Saludos.
Sansara.

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