Impacto el 4 de Julio


Martes, 28 Junio, 2005 a las 13:25

Dejando a un lado que la gente de la NASA está un poco “a la americana” de más, el próximo día 4 de Julio se les ha ocurrido la brillante idea de estrellar una pequeña cápsula de cobre contra un cometa, y filmarlo todo desde una nave nodriza.

El proyecto tiene como fin comprender cuál es la composición de este tipo de formaciones rocosas estelares, debido al escaso conocimiento actual sobre las mismas y la aparente importancia que tiene saberlo en caso de que un día a un meteorito o cometa de similares características le dé por acariciar nuestro planeta.

Para realizar las mediciones, la pequeña cápsula de cobre se lanzará directa contra el núcleo del mismo a una velocidad de 23000 millas por hora (unos 10 kilómetros por segundo) y será capaz de tomar imágenes de todo el impacto, pero sólo hasta 2 segundos antes de su colisión con el cometa (¿jarl?). Resulta que el cometa en sí está rodeado por una serie de partículas más pequeñas que orbitan alrededor del mismo debido a su interacción gravitatoria, y que destrozarán por completo las capacidades de medición de la cápsula. Todas las mediciones posteriores se realizarán desde la nave nodriza (en el espectro de la luz visible) y, en los espectros no visibles como el infrarrojo, desde los famosos telescopios Hubble, Splitzer y Chandra Space (los tres americanos) y la estación espacial europea.

Como curiosidad, el impacto será equivalente a una explosión de 5 toneladas de TNT, pero solamente alterará la velocidad del cometa (que es del tamaño de medio Manhattan) en 0,00001 milímetros por hora, y no se sabe el tamaño del crater que creará, pero se estima en algo intermedio entre “el tamaño de un pequeño coche deportivo y un estadio de fútbol”.

Después de tomar mediciones sobre la generación del crater, y la densidad y dureza del susodicho cometa durante 13 minutos, la nave nodriza se desplazará de su posición y así evitará la colisión con cualquier partícula que pueda verse desprendida durante el impacto. Y ya está…

Y no, señores. No es el siguiente episodio de Star Wars… parece que lo de visitar la luna, Marte, etc. está un poco pasado de moda y ahora se llevan los estudios del tipo más catastrofista, para entender qué es lo que podría destruírnos en un descuido de la Naturaleza o el destino. Y yo ya no sé si es Hollywood el que está contagiando a la NASA o es realmente al revés…

Si alguien quiere leerse todo esto en inglés, en su sitio original, aquí dejo el link

El síndrome de la libreta


Lunes, 27 Junio, 2005 a las 22:04

Según la RAE, una libreta es un Cuaderno o libro pequeño destinado a escribir en él anotaciones o cuentas .

Y yo creo que tengo un fetichismo. Tengo que llevar una encima. Me da absolutamente lo mismo el tamaño, el formato, la textura, el papel… me da igual todo, pero tengo que llevar una libreta encima. Sí que es cierto que las prefiero con las hojas blancas y sin encuadernado en espiral (soy zurdo, y eso molesta), pero acaba por darme lo mismo. Necesito llevar encima un fajo de papeles en el que escribir, o en el que poder hacerlo. El problema con el que me encuentro es que me la suelo dejar en casa, por lo que de forma casi compulsiva acabo en un todo a cien o una de esas modernas meta-papelerías, y comprándome una.

El horrible defecto de todo esto es, evidentemente, que muchas libretas se quedan sin escribir, o con una o dos páginas escritas, o cuatro frases garabateadas sin mucho sentido. Me gusta llevarlas “por si acaso”, como la cámara de fotos.

Éstas son las libretas que tengo ahora mismo rondando por mi mesa del trabajo.

Entre las cinco suman un total de dos poemas y un buen fajo de frases que se quedan para siempre a medio camino entre un poema completo y la promesa de ser publicadas alguna vez. Me gustaría poder decir que tengo decenas de libretas rellenas hasta el último de los márgenes con textos, dibujos, reflexiones, lo que sea. Y también, que el 50% de ellos sea, como mínimo, aceptable.

Pero no. Siempre tengo la necesidad urgente de escribir en el peor de los momentos, y por mucho que lleve una libreta encima, lo más probable es que tenga las manos a otra cosa y no pueda hacerlo.

Así que así va la estantería, coleccionando páginas en blanco llenas de libretas con “lo que pudo ser”, pero que se quedan ahí. Escondidas. Esperando su momento, si es que llega. A algunas de ellas las he llegado a bautizar, y tengo dos que quise regalarle una vez a alguien, prácticamente terminadas. Pero… la norma general es que no pasen de ahí. Contraportadas de un libro en blanco, un par de páginas con versos completamente huérfanos y sin terminar. Ideas mutiladas. Sin fecha. Perdidas tras tiempo de abandono y escasa revisión. Anotaciones que, por crípticas, cuando reviso pierden su sentido. Y me gustaría que no fuera así, pero así pasan las cosas.

Búho Real


Lunes, 27 Junio, 2005 a las 16:20

Esta es, creo, mi mejor fotografía hasta el momento. Se trata de un ejemplar macho de Búho Real (bubo bubo).

Como curiosidad, os diré que es bastante difícil encontrar uno de éstos, ya sea de noche o a plena luz del día (si bien oírlos es algo más frecuente) y que aunque son rapaces nocturnas, son bien capaces de ver y permanecer despiertos durante el día. Como no quiero dar el coñazo al respecto de la vida y milagros del búho real, para el que le guste y tenga ganas, aquí tiene un enlace donde puede leer más si lo desea.

Cosas que le diría con sólo mirarla


Jueves, 9 Junio, 2005 a las 0:07

Tenemos chica nueva en la oficina. Y no, ahora no voy a hablar de tetas y culos, ni de lo insoportable del calor, ni de mandriles ni de nada de eso. Mala suerte.

Farala (es divina) es una más de las recién licenciadas en económicas y/o empresariales, con un master (de los masters del universo esos de verdad, un MBA, vaya), y doscientos títulos menores más que hacen que si fuera militar la pobre tendría que ir arrastrando la pechera llena de medallas por el suelo. Tiene 31 años, y es su primer trabajo. Wow.
Tiene_31_años_y_es_su_primer_trabajo.

En fin, a lo que iba. Farala tiene 31 años. Es su primer trabajo. Sus piernas son tan largas que le llegan hasta el suelo. Pestañas increíbles, muy chic. Es la mezcla perfecta entre un anuncio de Dove y una portada de Cosmopolitan. Y tiene voz de locutora de radio. Fuerte, decidida y fluctuante.

Dado que trabajo en el departamento de sistemas de la empresa, casi se puede decir que soy el primero en ver a la gente que llega, y el último a la que se va. Y me gustan mucho esos primeros momentos delante del ordenador. Pánico escénico. Press Ctrl + Alt + Supr to logon . Esas cosas.

Farala no parece del tipo de chicas que pregunte cómo se cambia su password. En cuanto nos sentamos y me preparo para darle todo el speech sobre la cultura de empresa, las cosas que se pueden y no hacer, los sitios eb visitables y los que no… no toma ni una sola nota. Solamente dos direcciones. La de la web interna, y la que le doy para abrir incidencias relacionadas con nuestro departamento.

Se sienta delante del teclado y sus dedos bailan sobre las teclas como si hubiera nacido directamente con un cacharro de esos pegdo. Teclea mucho más rápido que yo, y lo primero que hace es cambiar la password (+10). Y cuando la veo teclearla no reconozco secuencias conocidas tipo teléfono, DNI, nombre del novio, etc (+100). Me ha gustado tanto que decido “ver” (con esos privilegios muy de “gran hermano” -el de Orwell, entiéndanme) cómo se desenvuelve en su primer día de trabajo.

Desde que me voy hasta que vuelvo a mirar otra vez…

Farala resulta el clon perfecto de un funcionario de estado, pero en perfecto. Vamos, que curra. En una hora se ha visitado la web interna corporativa enlace por enlace. Ha accedido a cientos de documentos en la red cuyo uso prácticamente se desconoce (o está obsoleto, algunos de los documentos y políticas datan del 97, donde Internet era ese gran milagro…). Su cabecita ha ido registrando información a raudales, clasificando, archivando, calculando. Todo su cerebro parece una gran carpeta clasificadora de esas con dos anillas donde todo va ocupando su lugar. Un minuto tras otro. Ni se levanta a por café -gratis-. Sólo se ven, de cuando en cuando, sus increíbles pestañas muy chic parpadeando. Es guapa, esta Farala.

Llega la hora del descanso (esa que nunca existe, pero que dan las 11 y todoe l mundo sale en estampida a tomárselo) y Farala observa quién sale y quién no sale. Quién se mueve. Quién habla con quién. Aprovecha solamente un momento en que su superiora directa sale al baño para salir al pasillo y cruzarse con ella. Farala es todo sonrisas, es todo un ejemplo del buen hacer. La oigo decir que si pueden reunirse por la tarde, en un momento, porque hay cosas que no sabe bien sobre su puesto de trabajo, y quiere aclararlas. Unas dudas personales.

Cuando camina desde el baño a su puesto de trabajo, el ritmo de sus zapatos suena corporativo. De hecho, pienso que si en algún momento en esta empresa se hace un himno (que no tardará, no…) ella será, con sus zapatitos, la que lleve las percusiones. Todo en ella rezuma buenos resultados.

No lleva ni un día aquí, y ya está haciendo buenas migas. Veo las caras de sus compañeros de departamento y les intuyo deslumbrados ante tamaña capacidad de aprendizaje. A las 15 horas, después de comer, sube discutiendo sobre los matices legales de la LOPD y un par de contratos. Y todos sus compañeros revolotean a su alrededor sonriendo entre complacidos y asombrados.

Por la tarde, envía varios mails. Echada para alante, la chica (no, no he mirado qué contenían, eso es ilegal); seis horas de trabajo y ya se codea con las altas esferas. Incluso entra en el despacho del director general (esa figura insomne, vieja y decrépita) un par de veces.

Hasta yo me sorprendo de Farala. Le instalo una impresora y veo en un pequeño bloc de notas muy moderno dos secciones atiborradas de notas: “Para modificar”, “Revisar con Mussolini” (llamaremos Mussolini a su jefa). Flechas que señalan a flechas que señalan a números que marcan las páginas (¡las páginas!) con las referencias que ha tomado. En su escritorio hay exactamente 6 hojas de excel abiertas y me ha dejado caer que si le podemos instalar el access (¡el access!). Es toda una reina de las pivot tables. Cada celdilla tiene sus notas. Sus comentarios. Las esquinas se colorean con puntos rojos o amarillos. Y no usa casi el ratón. Domina a la perfección los atajos de teclado.

¿Farala, eres un sueño convertido en realidad?…

Estoy encantado con ella. A las 17 ha clasificado los datos de la red, y cuando trabaja sobre algo siempre deja una copia de seguridad en la misma, por si los accidentes. Es perfecta. Pero se oyen ya a lo lejos los ecos de la tormenta.

Farala, hija, qué haces. Cómo se nota que es tu primer trabajo. Farala, hija, que te están empezando a mirar mal y son las 17:05 de la tarde. Farala, no, no entres al despacho de Mussolini…

A las séis y cinco de la tarde, Farala sale hecha un manto de lágrimas de la puerta del despacho de Mussolini. Nadie sabe los motivos, pero el suspiro de alivio de la mitad de la oficina dejará ecos hasta el día del juicio. Alguien competente, muchachos. Una máquina de trabajar. Y sus taconcitos corporativos se pierden en el ascensor, haciendo sonidos rítmicos también corporativos a juego con sus sollozos.

No, Farala. Te has equivocado. Te lo digo yo. Mi única pregunta es cuántas entrevistas de trabajo vas a tener que hacer antes de darte cuenta de algo básico. Algo que no dicen en el MBA. Ni en la carrera. Trabajar nunca significó, en el entorno corporativo, dar lo mejor de uno mismo. Trabajar, cielo, significa visitar todas esas páginas web que te hemos dicho que no visitases. Y mirar tu correo personal. Hablar por el messenger. Leer forwards cachondos que pasar por el departamento, o la oficina. Y si tienes tiempo, en los huecos, despachar un par de marrones a uno y otro lado.

Qué te podría decir yo, Farala… con sólo mirarte… que te cuides, tal vez. Y que es primavera. Que verte trabajar debería ser el tutorial de cualquier persona en un trabajo. Que por eso te han echado, incluída la despedida a la francesa.

Farala, mujer. Y ahora yo qué hago…

Y dos fotos más…


Lunes, 6 Junio, 2005 a las 10:08

… de una linda maripooosa.

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25 Consultas. En 0.351 Segundos. Qué guay.