Warning: session_start() [function.session-start]: Cannot send session cookie - headers already sent by (output started at /home/.guffy/sansara/lume.org/old_files/inc/html_headers.inc:29) in /home/.guffy/sansara/lume.org/old_files/textos_relatos.php on line 27

Warning: session_start() [function.session-start]: Cannot send session cache limiter - headers already sent (output started at /home/.guffy/sansara/lume.org/old_files/inc/html_headers.inc:29) in /home/.guffy/sansara/lume.org/old_files/textos_relatos.php on line 27

Na?frago

Escrito por: sansara
Lecturas: 331

Girando sobre s? mismas, las olas rompen sobre la arena de la playa.

La lluvia acaricia la costa, se interna en el mar, y domina la estancia; perenne, acallada, leve cortina llorada kil?metros m?s arriba...

Donde los cielos cubiertos de gris, tel?n de fondo impuesto sobre el paisaje, descargan sus l?grimas.

Sobre la tierra, el cuerpo inerte y desgarrado del hombre yace en gesto imposible sin vida, el rostro cubierto por restos de arena y naufragio. Borr?ndose con cada gota de agua sus ?ltimos recuerdos, que se pierden al mar.

Sus ropas, anta?o repletas de vida, hacen de f?retro en vasta tumba. Y sin embargo sobre su pecho, ?ltimo abrazo otorgado en vida, reposa apresada una peque?a cadena de plata, sin adornos, sin mellas, sin gestos que la cubran de sucia o vieja.

Mientras mis pasos se dirigen cada vez m?s cerca, cuando llegan a ?l, el olor a muerte, sal, y asfixia domina la imagen. Y al arrodillarme, despacio, contemplo el cabello rubio adherido a la cara. El hombre tendido besa la arena de la costa blanca.

Mis manos apartan del rostro la madeja de algas en que se ha convertido el cabello, revelando unos ojos entre cerrados y abiertos, perdidos para siempre en azul letan?a tra?da por la marea...

Sobre la costa encuentro maderas, ropas, telas y cajas que la tormenta no ha podido arrastrar, peque?os regalos que no han podido ser arrastrados a lo m?s profundo de las aguas. Y camino despacio entre todas ellas, buscando con esperanza un movimiento que devuelva al cad?ver la esperanza de reposar en Casa, si es que tuvo una.

Y sin embargo... nada. Las telas se mueven para mostrar cad?veres de peces y de gaviotas, las cajas hieden a descomposici?n de semanas. Nada...

El paisaje huele a muerte, a salvaci?n negada. A rosas marchitas. Huele a cortejo f?nebre dedicado al anonimato. A tierras lejanas...

Recorro durante horas la playa. No hay restos de botes, ni gritos, ni gente acerc?ndose desconsolada a la playa.

S?lo la lluvia y yo somos part?cipes de la escena, lluvia purificadora limpiando de sangre el cuerpo, apartando los granos de arena que le cubren la cara. Peinando el cabello sobre su rostro y devolviendo al agua las algas.

Y el sol, que a veces se puede intuir tras el cortejo de nubes, ti?e de hal?gena luz la playa. Sus arenas blancas manchadas de muerte y desesperaci?n. S?lo la cadena de plata parece tener Importancia....

As? que tomo la mano que aferra el fetiche y lo arranco con toda la suavidad que su rigor mortis permite, partiendo dedos y u?as reblandecidas mientras gano mil?metro a mil?metro la posesi?n de la cadena.

Y al liberar por fin la cadena de la mano que la apresaba, contemplo la peque?a inscripci?n tallada en la plata.

"as? que era eso" me digo, mientras arrastro mis cansados pies lejos de la playa.

"as? que era eso..."

y meditando sobre la inscripci?n, sobre los nombres grabados entre alianzas enlazadas, dirijo mis pasos hacia el hogar, el catre, mi improvisada cama solitaria y gris h?meda y desvencijada.

La pulsera reposa en mi mano cuando cierro los ojos y me entrego a Morfeo.

Las im?genes se suceden. Cada recuerdo manifestado en un eslab?n de la pulsera es interpretado en forma de sue?o. Los besos robados a la primera luz del alba, gemidos al anochecer, palabras de consuelo en momentos en que la tristeza se vuelve carga terriblemente pesada.

Recuerdos de abrazos y dulces palabras por la tormenta arrebatadas...

Hasta que al fin, responde a mis plegarias la llegada de la ilustre ma?ana. Sue?o, pesadilla y misterio revueltos en mi interior son lo que impulsa mis pasos de nuevo a la playa.

M?s telas, m?s lluvia, m?s cajas mojadas.

Y el cuerpo sigue tendido ah?, a punto de ser engullido por las aguas.

Corro hacia ?l redoblando las fuerzas que maltratan mi envejecida espalda.

Y justo antes de ser devuelto al mar, la pulsera que es suya, el reflejo del cruel destino que le reserv? el amor, reposa de nuevo en una mano vendada.

Vuelvo mis pasos sobre la playa.

Un d?a m?s...

La noche, quiz? m?s larga.

Y pulseras que siempre so?? llevar, por mi soledad negadas.

sansara
Fecha de publicación: 20.06.2002
Fecha de creación: 05.05.2001

enviar información del portal de poesía por mail a un amigoEnvía por mail a un amigo
Añadir el portal de poesía a tus favoritosAñade lume a tus favoritos