Escrito por: sansara
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Descolg?ndose en la fr?a noche, la luna desciende en m?gica par?bola hasta ocultarse en lo m?s lejano del horizonte.
La quieta y acallada oscuridad se vuelve de absoluto Negro, d?nde s?lo el inquieto piar de alg?n mirlo madrugador interrumpe el susurro del viento entre las hojas.
Las calles est?n levemente mojadas, mitad atisbo de roc?o, mitad fin?sima lluvia por las nubes derramada.
Puedo ver la luz anaranjada de los fuegos de la ciudad, en forma de farola, iluminando el paisaje cada pocos metros. Sus juegos de luces y sombras cuando alg?n nocturno transe?nte dirige sus pasos al hogar, llenando el paisaje de ecos que se funden con la inquieta melod?a de los p?jaros.
Negros mirlos de pico anaranjado que silbando llaman al amanecer (a?n lejano) mecidos por el susurro del viento en las hojas de los ?lamos blancos.
Los faros de un coche revelan detalles del asfalto que me fue imposible ver, y se alejan con un ruido de motor medio desvencijado hasta desaparecer tras un pu?ado de edificios. Puede o?rse el ruido del motor durante un tiempo, cada vez m?s lejos y apagado, hasta desaparecer mimetizado por completo con el eco de los pasos.
Acerco la mano a la ventana, de cristal oscurecido y fr?o. Y veo dibujarse alrededor de mis dedos peque?as volutas de vaho que danzan sobre el ventanal, y c?mo esas volutas significan el calor que desprende el cuerpo.
Calor poco a poco consumido.
En alg?n lugar entre el cristal y el infinito, entre las calles mojadas y los ?rboles, entre el canto de los p?jaros y el transitar de mis vecinos, mi reflejo flota en la estancia dej?ndome ver unos ojos s?mbolo de agon?a y de cansancio. De soledad, enrojecidos por las l?grimas que brotan sin tristeza de mis ojos.
Es dif?cil mirarse a s? mismo y sonre?r en este estado.
Y s?lo puedo ver peque?as calaveras reflejadas en las gotas que se han formado en el cristal all? donde apoy? la mano. S?lo esas gotas me demuestran que estoy vivo, si es que a vivir puede llam?rsele a realizar funciones de reproducci?n, alimentaci?n y movimiento.
Una sonrisa que en realidad est? lejos de serlo permanece acomodada entre mis labios mientras me alejo del cristal y de la escena de la noche, mientras dirijo los pasos al colch?n que me mantiene confinado.
Y una vez desmadejado sobre ?l, como un t?tere al que hubieran despojado de sus cuerdas, cierro los ojos tratando de llamar, en silencioso canto (como el de los mirlos, en mi interior), a los enviados de Morfeo, que me trasladar?n de alguna forma al sue?o. A un sue?o que no s? si apartar de mi, pues ?ltimamente no es m?s que fuente de discordia en mis pensamientos.
Dormir....
El d?a, en breve, se abrir? camino a trav?s de la calmada escena, llen?ndolo de vida a mi alrededor. De luces y formas y colores, y gentes y sonrisas y palabras.
Nuevas escenas que observar tras el cristal, la mano apoyada en la ventana, preso de un mortal y est?pido silencio.
Soy un ser aislado de las alegr?as del Destino.
sansara
Fecha de publicación: 20.06.2002
Fecha de creación: 10.03.2001
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