Escrito por: sansara
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Sentado sobre estrellas de losa blanca casi iridiscente, espero con inesperada alegr?a la llegada de mi hermano.
Sentados... pasan las horas en espacios de asfalto recorridos por extra?os, envueltos los dos en una burbuja de suelos que cubren esta ciudad otrora muerta, repentinamente un para?so de Vida.
Cenamos... compartimos comida y vivencias sobre una mesa de madera falsa regada con pasados de vidas completamente distintas, pero tan en com?n...
Y al final, como todas las cosas que por agradables consideramos regalo del cielo, se desvanece su figura entre humos de tiempo y distancia, rodando como p?jaro negro sobre el asfalto...
La vuelta no es triste, sino de sonrisa sincera y mirada tranquila. Es disfrutar del recuerdo y de la imagen, encuentros inesperados en el ascensor en idiomas for?neos, al volver al hotel...
Luego me atrapa el silencio, la noche muerta.
El sonido el?ctrico de la luz desde el techo, el agua de la ba?era corriendo implacable sobre mi piel, y los espejos...
que poco a poco pierden el reflejo evaporando su met?lica esencia tras espirales de agua y calor...
me envuelve el recuerdo poblado por tu sonrisa (la vuestra), revivo en mi cuerpo cada uno de tus gestos...
el roce a veces discreto de tus labios sobre mi pecho, tus manos reinterpretando la geometr?a de mi cuerpo...
vuelve el humo de compartidos cigarros.... y a mi memoria el recuerdo de versos que - muy pocas vecees - han dejado de ser tuyos o m?os para ser nuestros...
y me adentro con paso calmado en un mundo visceral de pasiones y sue?os,
de charlas y besos, miradas y espejos...
el sue?o comienza
la vida se apaga...
y con las luces difumin?ndose, cierro los ojos y me entrego a tu pecho.
sansara
Fecha de publicación: 20.06.2002
Fecha de creación: 01.10.2000
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